¡Inmensidad Azul!

¡Inmensidad Azul!

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Escrito Por: Camilo Velásquez

El Azul es más que un simple color, es lo ideal, lo etéreo, lo infinito, la serenidad del cielo sin nubes, la luz difusa, es el color de ensueño, un color helénico y homérico, el color del mar y, agregaría Rubén, el color del Managua FC. Ese azul en toda su inmensidad se proyectó sobre el Estadio Independencia para obrar lo pensado como imposible: la eliminación del Real Estelí.

No es un error de redacción, el Tren del Norte fue descarrilado como fue el tren en Santa Clara por El Che y se quedó sin final en lo que debe ser considerada como una de las más grandes sorpresas de nuestro fútbol y el más grande fracaso del monarca norteño durante la época contemporánea. Y es que las diferencias son enormemente marcadas, el Real Estelí reunió a un conglomerado de jugadores que representan a la base de la Selección Nacional de Fútbol mientras que el Managua FC apostó por jugadores jóvenes en los que muy poca gente ha creído.

Los felinos ya habían advertido en el partido de ida donde pudieron llevarse el triunfo, pero en el Olimpo del fútbol la historia indicaba que estas páginas doradas en la historia de este joven equipo debían de ser escritas con sufrimiento, drama y tinta sangre del corazón. Otoniel Olivas no se percató de haber dejado mal cerrada la jaula, el León se escapó y como temible animal de presa, deshizo a su carcelario.

¡Que injusto había sido el fútbol! Cuando mejor jugaba el Managua FC apareció la anotación de Luis Manuel Galeano tras una falla defensiva de Rigoberto Fuentes. El gol hizo pensar que la lógica se impondría, que el gigante lograba contener la rebelión y que todo fluía con coherencia, pero el León Azul no bajó los brazos, se lamió la herida y salió a morir o…. a matar.

¿Los vieron jugar? ¿Mataron esa duda y el morbo que muchos tenían? ¿Les quedó claro que no existe tal mito que afirma que el Managua FC le entrega la maleta en bandeja de plata al Real Estelí? ¿O es acaso esta la historia de Caín y Abel?

El Managua FC hizo un partido redondo, falló en el gol de Galeano, pero después de eso estuvo preciso en todo momento, tiendo a Erlyn Méndez como héroe en la segunda parte. El tridente ofensivo conformado por Agenor Báez, Bismarck Véliz y Edward Morillo fue funcional en todo momento, y Norfran Lazo en su lucha intensa por regresar a los reflectores se esforzó siempre de espaldas al marco.

El primer aviso lo hizo el Managua FC de la mano de Véliz que se encontró con una pelota al 7´, pero su disparo se fue por sobre la cabaña de Henry Maradiaga. El Tren tuvo dos oportunidades en donde respondió, ambas con Ariagner Smith que lució bien, ganó siempre en la segunda pelota, filtró balones y buscó el gol. Al 21´ el somoteño sacó un disparo que fue controlado por Méndez  y al 31´ en un remate cruzado.

Al 35´ llegó el gol local, una jugada creada desde la derecha por Josué Quijano que sirvió para que “El Goyo”  Tórres filtrara para Galeano que aprovechó la pifia de Fuentes, se sacó a Méndez y estableció el 1-0.

Para el complemento Emilio Aburto fue profético, retiró a Norfran Lazo para darle ingreso a Armando Zepeda y “El Androide” se convirtió en el mejor jugador del partido. Al 51´, el jugador capitalino fue figura al controlar un centro desde la izquierda enviado por Manuel Gutiérrez y dejó la pelota servida para que Agenor Báez frotara la lámpara y con un frío zurdazo marcara el empate que le daba al Managua FC la posibilidad de entonar cantos de vida y de esperanzas.

Un frío recorrió por toda la estructura del Real Estelí, el gol había hecho temblar a la columna vertebral de toda la estación y el pánico se apoderó del Tren del Norte. Erlyn Méndez se vistió de Caupolicán y atajó todo lo que se aproximó a su marco. Al 57´ con su mano izquierda cuando Luis Manuel Galeano lanzaba un buscapié que hubiese encontrado solo a Gregorio Tórres, al 69´ en cobro de tiro libre del mexicano y al 74´ cuando un desvío de Manuel Gutiérrez amenazaba con convertirse en gol en propia puerta.

Pero el momento más importante del partido tuvo lugar al 62´ cuando una pelota que parecía perdida por el Managua FC fue luchada por Bismarck Véliz que recuperó y sirvió para que Armando Zepeda sacara un disparo que no pudo ser resuelto por Henry Maradiaga y en el rebote apareció la cuña del mismo árbol y Cristiano da Lima, uno de los tantos exiliados de Estelí, fue el encargado de escribir con prosas profanas, la eliminación del Campeón Nacional.

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