¡Preocupante Ensayo!

¡Preocupante Ensayo!

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Escrito Por: Camilo Velásquez

¿Alguién vio a la Azul y Blanco? ¡Creo que nadie! Un grupo de impostores se hizo presente en Willemstad y terminó empatando sin goles contra una selección local que propuso poco. La Selección de Nicaragua fue la antítesis de lo que hemos visto durante los últimos partidos, y se alejó lo más posible del equipo temible y desequilibrante que vimos contra Haití o del equipo atrevido que gozamos en Yacuiba y se acercó mucho a aquella Nicaragua del pasmoso empate frente a San Cristobal y Nieves. Carecimos de fútbol ofensivo y nos limitamos a destruir el diluido fútbol curazaleño, pero la carencia de desbordes ofensivos, la nula proyección de los laterales y la visible falta de gol, deben preocupar a Henry Duarte.

Si este fue el ensayo de la obra que presenciaremos el 8 de julio en Nashville contra Martinica, probablemente no vale la pena pagar la entrada. Las ausencias son notables y sensibles, sobre todo la de Juan Barrera, que parece ser el único capacitado de aportar cuotas de atrevimiento. Jorge García lo intentó, pero la misteriosa desaparición de Elvis Figueroa y la lejanía de Carlos Chavarría hacen que el de Masaya se sienta en las Termópilas.

Se debe resaltar el ordenamiento táctico, Nicaragua bajo el régimen militarizado de Duarte sabe pararse ordenadamente sobre el césped y no se desdibuja por nada. Pero para ganar un partido se debe marcar, y si bien el primer logro se alcanza, el segundo estuvo muy lejos de convertirse en realidad. Conseguimos no encajar gol, pero no tuvimos una sola clara oportunidad para meter la pelota. Carecimos de coherencia en la transición ofensiva, las entregas en corto fueron un suplicio toda la noche, no hubo cambios de orientación, la asociación estuvo escasa y todo eso, pensando en Martinica, debe prender focos rojos.

Es verdad que una noche mala la tiene cualquiera, pero este grupo nos ha acostumbrado a la constancia. Y esa constancia tiene como personaje un buen fútbol; uno elegante, vestido de tux y de zapatos de charol y el de esta noche en Curacao fue más bien uno de pantalón brincacharco y de suelas desgastadas. Curacao, con nada, fue superior y supo aplicar variantes para aprovecharse de una notable carga física que fue pasando factura.

La pareja de Marlon López y Bismarck Montiel fue destructiva, pero no supo encontrar el camino creativo. Galeano no pesó y Elvis Figueroa ni siquiera tomó la pelota. Quijano no desbordó, no supo encontrar el camino para llegar a línea de fondo y Meño, de gran trabajo defensivo, no tuvo opciones. Lo mejor de Nicaragua, y ya es consuetudinario, fue Jason Casco que se entendió a la perfección con Erick Téllez de buen partido.

Fue tan pobre el partido, que lo más cercano a una jugada de peligro fue un disparo cruzado de Jorge García Hurtado al 37′ cuando se internó por izquierda y sacó un remate cruzado que se fue muy lejos del marco defendido por Elroy Room y al 63′ cuando un cabezazo de Josué Quijano se fue fuera.

Si después de las derrotas frente a Bolivia dijimos que los resultados eran lo menos importante, debemos mantener esa idea tras este histórico empate frente a Curacao, histórico porque nunca habíamos logrado escapar de la derrota tras siete encuentros, pero el funcionamiento colectivo no fue bueno y es probable que hayamos presenciado el peor partido en la era Henry Duarte. De todas formas, esto fue solo un ensayo que deberá de ser corregido para llegar a punto al partido donde nos jugamos el vida en Nashville.

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