Remontamos Juntos

Remontamos Juntos

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Escrito Por: Camilo Velásquez

San Pedro se tomó la noche libre, preparó un vaso de pinolillo, tomó un banco, se vistió de azul y blanco y trasladó una sucursal del cielo a Managua para cumplir la bienaventuranza que dice: ¡dichosos los que tienen hambre y sed de justicia porque serán saciados! El fútbol nos hizo justicia, se obró el milagro, remontamos juntos y de la mano de Juan Ramón Barrera nos iluminamos.

Henry Duarte planteó el partido perfecto, y los guerreros se aplicaron en su totalidad, dejaron todo en la cancha y nos regalaron la más grande gesta en la historia del fútbol de Nicaragua al golear a Haití con un hat-trick de Barrera que se convierte en el segundo máximo goleador en la historia de la Azul y Blanco.

La Azul y Blanco disputó el mejor partido de la era Duarte, y tal vez, el mejor partido de su historia. El 4-2-3-1 fue completamente funcional y recurriendo a la posesión y la apertura del juego por los costados Nicaragua deshizo las mezquinas pretensiones haitianas, los visitantes apostaron únicamente a pegar con toda la mala intención del mundo pero terminaron castigados porque el fútbol premia a sus fieles.

La principal individualidad de Nicaragua fue su colectivo, a pesar de los goles de Barrera, el engranaje nica fue eficiente y con un Diedrich Téllez dispuesto a jugarse la vida, una zona defensiva que impresiona, la nueva pareja de moda conformada por Cadena y Marlon López y un ataque fulminante terminó enloqueciendo a una multitud ensordecedora. Los guerreros nos hicieron sufrir, a pesar de dominar el encuentro, esperaron hasta los últimos siete minutos para definir la clasificación a la segunda Copa Oro de nuestra historia.

Nicaragua dominó a su gusto y placer, anuló a la visita que se limitó a correr detrás de la pelota y como ya ha sido señalado, a pegar. La figura haitiana fue el gigante Steward Ceus que tapó todo lo que se cruzó en su camino pero que no pudo evitar la anotación de penal de Juan Ramón que fue el Leónidas en las Termopilas pero acompañado, no por trescientos, sino por siete millones de soldados que gritaron ¡Esto es Nicaragua!

El complemento nos hizo llevarnos un susto cuando Kevin Lafrance marcó tras un cobro de tiro de esquina, pero la pelota enviada por Jeff Louis abandonó la cancha y el gol fue anulado. El suspiro al unísono fue un bálsamo que llenó de confianza a los guerreros. El ingreso de Bryan García en lugar de Eulises Pavón fue determinante porque el granadino colocó la piedra angular para la inolvidable remontada. Bryan robó una pelota y se la entregó a Juan Barrera que envió un centro buscando cualquier contacto, en el intento de buscar la pelota, Luis Fernando Copete fue derribado y penal que cobró Barrera para llenarnos con un canto de vida y de esperanza al 82’.

El segundo no tardó en llegar, Daniel Cadena tomó una pelota y la envió por el aire, algo que tenía prohibido hacer, la pelota llegó a la cabeza de Juan Barrera que con muchos huevos y con un corazón hinchado aguantó el embate del gigante Ceus que cayó vencido a los pies del ocotaleano. El gol reventó las miles de gargantas que aguardaban ser testigos de la historia.

Haití agachó la cabeza y se resignó. Los designios divinos no se deben cuestionar y los caribeños parecieron clamar: “muerte ven a mi ¿a qué esperas ingrata?” y así recibieron el dardo final que únicamente confirmaba que el cielo se había instalado en nuestra tierra. Juan Barrera volvió a aparecer tras una prolongación de Manuel Rosas y aniquiló a Ceus para con un dardo mortal sellar la remontada, con goleada incluida con la que Nicaragua volverá a disputar una Copa Oro tras ocho años de ausencia.

Con la victoria ha quedado demostrado que el fútbol y la vida tarde o temprano te brinda revanchas y que la justicia llega a quienes la buscan de corazón. La remontada la buscamos todos menos los pobres de corazón, pero para ellos eventualmente también será el reino de los cielos que anoche, se posó en Managua.

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