!Habrá Que Creer!

!Habrá Que Creer!

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Escrito Por: Camilo Velásquez

¡Habrá que creer, en Cristo, en la paz o en Fidel! Canta el trovador mexicano Alejandro Filio, ¡Habrá que creer, en algo o en alguien tal vez! Nosotros, condenados al enanismo al que la historia nos ha sometido, nos resignamos a creer. Y como dicen que la fe mueve montañas, nos limitamos a eso, a creer en un grupo de muchachos que han logrado engancharnos, que han logrado enamorarnos y que han podido hacernos pensar que lo imposible se puede lograr, algo que se nos ha hecho prohibido desde 1941 cuando empezamos a disputar partidos oficiales reconocidos por FIFA.

Los números en la competición centroamericana no son favorables para la Azul y Blanco, pero ¿en qué latitud futbolística los números son positivos para nosotros? ¡En ninguna! Por lo tanto, nuestras expectativas son directamente proporcionales a nuestra enana historia, hay que decirlo con honestidad, nunca somos favoritos y la décimo cuarta Copa de Centroamérica no será la excepción.

Sin embargo es innegable que hay algo distinto en este grupo y aun no sé cómo llamarle. No sé si se trata de un visible crecimiento técnico, o si se trata de una generación dorada, o si todo lo que nos pasa últimamente se debe a un flautista de apellido Duarte o si simplemente es el destino. ¡Nicaragua ha crecido! Por lo menos en resultados y sobre esa base debemos de sacar provecho.  En este tipo de torneos hemos disputado 39 partidos y hemos perdido 31 de ellos, con 4 victorias y 4 empates. Los números son fríos y dejan claro que no podemos partir de la historia como un aliciente para creer, para tener fe.

La fe no tiene un sustento histórico ni objetivo, por el contrario, cuenta con un sustento totalmente subjetivo y esa subjetividad es la que nos permite pensar que el milagro del 2009 es repetible. Saber que hemos marcado únicamente 24 goles y que hemos recibido 109 establece un patrón de comportamiento claramente identificable. Pero como la fe mueve montañas, tal y como ya habíamos señalado, habrá que esperar que las enormes montañas llamadas Honduras, Panamá y Costa Rica puedan ser movidas y que El Salvador sea un verdadero pulgarcito, habrá que esperar que la supremacía sobre Belice se mantenga y que nuestro granito de mostaza se esparza por Panamá.

Tal y como dijo Filio, ¡Habrá que creer! En cristo, en la paz o en Fidel y ¿Por qué no? En la Azul y Blanco también.

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